Peter Berg quiere que la película de Call of Duty muestre qué supone ser uno de sus soldados, no solo lo que ocurre al apretar el gatillo. El director, que trabaja con un guion de Taylor Sheridan, ha explicado su enfoque en una entrevista con ComicBook recogida por Eurogamer. El estreno en cines está previsto para el 30 de junio de 2028.
Price y Ghost como personas, no solo como combatientes
Si os preguntáis qué quiere rescatar de Modern Warfare, Berg pone el acento en sus protagonistas. Habla de Price, Soap, Ghost y Alex como seres humanos complejos, no como caricaturas. Su interés está en la carga de quienes se colocan entre el peligro y los demás: lo define como el «coste de la guerra» y el coste de ser un guerrero.
Esa es la parte que quiere llevar a la pantalla junto a la acción. Para Berg, debajo de las armas y las muertes hay un componente humano que tanto él como Sheridan entienden y quieren conservar.
Menos crudeza visual no significa quitar las consecuencias
El director separa ese peso emocional de la violencia explícita. Cree que Call of Duty probablemente será menos gráfica que The Mosquito Bowl, su otra película, pero mantiene que las consecuencias de la guerra tendrán una presencia fuerte. Es una comparación sobre el tono que busca, no una promesa de suavizar todo lo que les ocurre a sus soldados.
